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Cada cierto tiempo alguien vuelve a mencionar el mismo tema: el origen del dinero.
Pero no contento con eso, antes que intentar comprender el funcionamiento del sistema económico actual, se empeña en proponer alternativas, reinventando la rueda una y otra vez. Entre las opciones más comunes, podemos destacar:
Trueque
Te doy un kilo de naranjas si me haces una web. El sistema más antiguo, más extendido, y posiblemente el que durante más tiempo se siga usando.
Hay una limitación inherente e inevitable en este sistema: las tareas de trueque que requieran de la participación de más de dos personas, se vuelven altamente complejas (ej: productor, almacén, celador, transportista, otro almacén, otro celador, consumidor final). Las nuevas tecnologías pueden permitir la puesta en contacto de todos los actores necesarios para realizar cualquier tarea, pero seguirán teniendo que ponerse de acuerdo entre ellos sobre la forma de pago para cada uno. Cuanto mayor el conjunto de personas interdependientes (ej: globalización), tanto más complejas se vuelven estas interacciones... prácticamente intratables.
Patrón oro
El viejo y manido sistema de equivalencias basado en el acuerdo común sobre el valor y utilidad de una sustancia concreta. Puede tratarse del oro, platino, petróleo o mocos de caracol, lo mismo da. Es una forma de trueque con un medio común para la transferencia de valor.
Una vez excavado todo el oro del mundo, es imposible aumentar la cantidad de dinero en circulación, sólo aumentar el valor del existente. Sin embargo, en el momento en que hace falta cambiar el valor del oro, deja de tener sentido hablar de él como un "patrón".
Patrón hora
La idea central de los bancos de tiempo, que consiste básicamente en el patrón oro, pero usando horas.
Cuanta más gente trabaje, más horas habrá en circulación, pues al fin y al cabo las horas son la medida de la vida de las personas. Sin embargo, este patrón no toma en cuenta el rendimiento efectivo por hora. Cobra las mismas "horas" un ingeniero aeronáutico que un funcionario tocándose las narices. También existe el problema de la confianza en la validez de las horas recibidas. Surge el problema de garantizar que una hora de una persona pueda ser intercambiada por otra hora de otra, así como que la disparidad de rendimientos y requisitos de preparación hace que un ingeniero no desee intercambiar una hora de su tiempo por una hora de un barrendero.
Patrón confianza
Subyacente a todos los patrones anteriores, está un elemento clave: la confianza en el patrón mismo.
Nuestro sistema económico actual, precisamente asigna valor a esta confianza:
Se podría decir que hemos sublimado los demás patrones, hasta llegar a un punto en el que asignamos un número al nivel de confianza que algo o alguien nos inspiran.
Desgraciadamente, seguimos viendo cada cierto tiempo intentos de volver atrás, de volver a un mundo donde la confianza no es objetiva. En buena parte esto es culpa del sistema educativo que no enseña lo que realmente significa la palabra "valor"... y en parte también lo es de quienes se dedican a explotar esta ignorancia para sus propios fines.
Al fin y al cabo, no hay nada mejor para los ansiosos de poder, que una panda de borregos confiados... que no le dan valor a la confianza que depositan en sus líderes.
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