
Para quien no lo conozca, Ubiquity es una extensión para Firefox que añade una especie de popup contextual con lenguaje semi natural al navegador.
Algunos lo describen como user-side Mashups, como un ayudante de proceso de lenguaje natural, o como una herramienta de búsqueda interactiva. En realidad es de todo un poco, una evolución de varias ideas simples, juntas en una sola interfaz, aprovechando nuestra mayor capacidad expresiva a través de 105 teclas y un conjunto de palabras, en vez de con 30 iconos en la pantalla.
Uno de los puntos más interesantes que tiene, es la posibilidad de añadir funciones como palabras clave con procedimientos asociados, que permiten integrar funciones concretas en la interfaz de forma muy simple. Procedimientos definidos por cualquiera, de una forma bastante simple pero al mismo tiempo muy potente. Por cualquiera... de mínima confianza, al menos de cara a "ejecutar algo en el navegador". Vienen a la mente conceptos como robo de contraseñas tras añadir un procedimiento de fuentes maliciosas, pero en principio no parece demasiado probable que ocurra muy a menudo.
Más preocupante tal vez sería la persistencia de estos comandos adicionales, al preguntarnos ¿qué ocurrirá cuando el autor se canse de tenerlos publicados en tal o cual web?
Para conservarlos en el tiempo, ahí va un repositorio y backup (o directorio glorificado), con algunos comandos guardados y algunos personalizados:
Lo más interesante por el momento son el comando "rae" (buscar en DRAE) y el "wikies" (buscar en es.wikipedia), que me han servido de mini-tutorial para ver por dónde van los tiros. Si hay más que personalizar, posiblemente acabará todo en algún lado de mi wiki.
Para terminar, quería destacar también algunos conceptos aplicados a la interfaz de mantenimiento, como la persistencia automática de documentos, que podemos ver al añadir un texto en el "editor de comandos". Una prueba más de la visión de futuro de los desarrolladores en este proyecto.
Hace años, cuando empezaba por esto de Internet, no conocía a nadie. Ninguna web, ni forma de encontrar a nadie.
Eso me hizo pensar.
¿Cómo encuentras a alguien que quiera que le encuentres?
Tenía amigos en el colegio, y alguno fuera de él. Conocidos, conocidos de amigos o conocidos... y poco más. Pero sabía que Internet estaba lleno de gente... ¿¿dónde estaban todos??
Por aquél entonces no había foros -lo más cercano eran las news- ni blogs, ni nada de lo que ha ido surgiendo con el tiempo. Ni siquiera existía Google, y los buscadores eran bastante peores que lo que tenemos ahora.
¿Cómo te encuentra alguien, que quieres que te encuentre?
La navegación por la red se basaba más en seguir enlaces de una página a otra, que en buscarlos por palabras clave. Era la época dorada de Yahoo!, Ozú!, y otros muchos directorios temáticos de páginas web. Podías entrar en un directorio de esos, y pasarte horas y horas buscando algo que te interesara.
De ahí surgiría la primera idea:
Para que te encuentren, necesitas ofrecer algo que quiera encontrar alguien a quien quieras encontrar.
Entonces el objetivo era aparecer en un directorio, o al menos que alguien que apareciese en él te enlazara. Las primeras páginas de Geocities eran una especie de directorio, ordenadas en secciones más o menos "temáticas". Política, ciencia, mascotas... podías encontrar personas con intereses afines, una especie de comunidades rudimentarias.
Luego entró en escena Google, y el mundo cambió. Podías escribir cosas interesantes (o que te parecieran interesantes) directamente en la web, y casi como por arte de magia te encontraba gente a la que le interesaba lo que te interesaba. Igualmente, buscando en Google, podías encontrar a gente a la que le interesaba lo que te interesaba. Una gran revolución. También surgió el concepto de posicionamiento web.
O podías escribir en las news, o en listas de correo, donde la gente estaba por definición interesada en lo que decías. Hasta que empezó a degenerar y el ruido debido al spam y a los trolls se hizo insoportable. Entonces surgieron los foros, donde era posible moderar, editar o directamente eliminar el ruido de las conversaciones. Aunque más adelante muchos terminaran degenerando en "foros de ruido", llenos de animaciones, competiciones de quién la tiene más larga, y demás banalidades. Por lo menos ahora podías elegir si te gustaba eso o no, si seguías tal foro o tal otro.
Por otro lado, las webs personales se convirtieron en blogs, y algunas en wikis. La comunicación se hizo más fluida, aun entre perfectos desconocidos. De hecho, cuanto más desconocidos, más fluida parecería la conversación. Todavía persiste el atavista sentimiento de "ay qué dirán... paso de escribir y que me critiquen". El miedo a hacer el ridículo, a mostrarse tal cual uno es.
Lo cual entra en conflicto directo con la cantidad de estupideces que personas -de otro modo racionales- son capaces de escribir de forma anónima. El anonimato libera, tanto en lo bueno como en lo malo.
No me critiques, no me conoces.
Esta lucha constante, la dualidad entre la impunidad del anonimato y la búsqueda del reconocimiento en los demás, el encuentro y las amistades, controlan las acciones incluso de quienes se declaran más inmunes a estos conceptos. Es algo inherente al ser humano, tirar la piedra y esconder la mano... salvo que los demás aprueben el haber tirado la piedra.
Aún así, algunos elegimos mostrar las manos tal cual, pues valoramos más el que nos encuentre quien nos quiera encontrar, que el que nos aplauda quien quiera que tiremos piedras.
El tiempo se encargará de demostrar si es una estrategia acertada o no a largo plazo. Por ahora, parece bastante buena idea.
Delincuente:
LHD 3.5 LANDISK - "CONNECTION N&C" - www.connectionnc.com
Declara:
Las investigaciones han demostrado que:
El declarante comparece ante el jurado:

Veredicto:

La tecnología Gigabit lleva mucho tiempo en el mercado, pero los altos costes y la un tanto deficiente implementación, han restringido en gran medida el uso de la misma.
Desde las primeras pruebas que hiciese hará ya unos 3 años con tarjetas para casa, apenas se ha podido ver un incremento en la penetración de estos dispositivos en el sector doméstico. Es de entender que no haya una necesidad expresa de implementar estas tecnologías, pues las conexiones de banda ancha todavía dejan mucho que desear, pero las transferencias entre PCs en las -cada vez más populares- redes LAN domésticas, deberían encaminar el interés de los consumidores hacia esta evolución de la tecnología.
Sólo ahora, después de que el año pasado los portátiles de gama media ofreciesen conexiones gigabit, parece ser que este año -desde hace unos meses- se aprecia un notable aumento de interés por parte de las tiendas del sector. Punto clave para garantizar la introducción de cualquier tecnología relacionada en el hogar y PYMEs.
¿Será este el "año Gigabit", el punto de inflexión en la adopción masiva de esta tecnología, dejando obsoleta la Fast Ethernet de 100Mbps?
Personalmente, es lo que me parece.
Windows ataca de nuevo, sembrando el caos en la oficina:
- Oye, que no me conecta al servidor.
- Pues a mí sí me conecta.
- A mí me conecta... a veces.
- Me pide clave, ¿qué pongo?
- Pues a mí no me pide.
...etc.
Desorganización, inseguridad, miedo a perder datos, a una pérdida de productividad... fallos intermitentes sin apenas explicación... ¿y cuál es la causa?
Windows XP Home sólo permite 5 conexiones simultáneas
Windowx XP Pro sólo permite 10 conexiones simultáneas
¿Que por qué? Pues PORQUE SÍ, porque a los señores de M$ les ha dado la gana poner esa "política de precios". Si quieres conexiones ilimitadas (léase: si no quieres que te capen el Windows), cómprate el Windows Server pagando una licencia desorbitada ¡para que te cambien un numerito del limitador!
Pues me da que va a ser que no. Algo me dice que...
Samba permite conexiones ilimitadas
...¡y es libre, y es gratis!
Vamos, que ese Windows XP Pro tiene los días contados. Concretamente, creo que le quedan uno o dos ![]()
Nota: he de admitir que me ha llevado un rato darme cuenta de cuál era el problema. ¡Ni un maldito mensaje que dijese qué pasaba, oiga!... si es que esto de vivir en un mundo utópico de libertad linuxera le corrompe a uno
... que si /var/log, que si conexiones ilimitadas por defecto, que si... todo ![]()
La idea de usar JavaScript para las páginas web, sería poder definir una separación MVC en el cliente: HTML para datos, CSS para visualización, JavaScript para el control.
Si ya tengo MVC en el servidor, ¿para qué quiero MVC en el cliente?
Pues todo se debe al consumo de ancho de banda y a tener clientes tontos vs. clientes inteligentes (hablando de programas).
En una "aplicación web" tendríamos algo como:
Hay que fijarse en que aquí el Cliente entero es la "vista" de la aplicación del servidor. De ahí que es positivo que sea lo más fácil de escribir posible -en ECMAScript- y tampoco sea desacertada la elección del mismo lenguaje para Flash (que también representa la "vista" de la aplicación del servidor).
Por otro lado, si la pregunta es qué cantidad de la lógica de negocio debería desplazarse al cliente, habría que elegir entre:
La diferencia entre JavaScript y Flash estaría en cuán importante es mostrar los datos a toda costa, aún a pesar de que no se visualicen igual en todos lados. Si nos importa más que los datos lleguen al usuario, debemos ponerlos en HTML/XML y por tanto usar JavaScript. En cambio si lo más importante es su visualización, lo correcto sería usar Flash... a la espera tal vez de una mejor integración de SVG en los navegadores y una mejora en los intérpretes de JavaScript.
Desde ese punto de vista, el de la disponibilidad de los datos, un AJAX mal aplicado, que se "adueñe" de la página (que no degrade limpiamente) sí que es una mala bestia; un cruce entre darles la máxima importancia a los datos, y la completa falta de respeto hacia la compatibilidad con navegadores que no lo soporten.
Siguiendo una largamente establecida tradición mía -desde que tenía unos 4 años, creo- lo segundo que hice después de desempaquetar el La Fonera, fué... abrirlo ![]()
Me costó dos intentos encontrar los tornillos (primero despegué una pata de las de atrás) pero luego ha sido coser y cantar. Realmente se agradece mucho que alguien haga hardware fácil de abrir y volver a cerrar; nada de epoxy, loctite ni chorradas de esas. ¡Bien por Fon! ![]()
En realidad, empecé quitando la antena. O sea, es que era un insulto no quitarla; sólo desenroscar y listo ![]()
Puede ser interesante sustituirla en algún momento por alguna otra de las que vende Fon, o directamente por la que más rabia nos dé.
Lo siguiente, es quitar las patitas de goma delanteras. Es bastante importante intentar no dañar ni el plástico ni la goma de la patita, para poder ponerla otra vez en su lugar.
Lo mejor creo que es usar un destornillado de relojero, de esos que venden en pack de 6 de distintos tamaños.
Ni sé cuánto tendrán estos que uso, pero ya me han sacado de más de un apuro. Para evitar dañar nada, lo mejor es introducir uno de tamaño medio por el lateral de la patita, llevarlo hasta abajo, hacer palanca suavemente... y ¡listo!
Luego hay que recordar ponerlos sobre un papel encerado, o patasarriba de forma que el pegamento no toque nada. ¡Jamás tocar el pegamento con los dedos, o luego no hay quien lo vuelva a pegar!
Comparado con las patitas, quitar los tornillos es un juego de niños.
La clave es sólo no perderlos luego ![]()
Una vez desatornillado todo, toca abrir la caja. En este caso la tapa tiene unas pestañas en los laterales, y está encajada por la parte trasera (la del conector y antena). Para abrirla hay que levantar la parte de delante, con un poco de cuidado para no romper las pestañas (ver foto de la tapa).
Una vez abierta, puede ser el momento de mirarla, remirarla... o ponernos mano a la obra con el hack del ssh. En esta primera ocasión, preferí saciar la curiosidad... y ver qué tal se quita la placa de circuito ![]()
Otra sorpresa agradable: la placa no lleva tornillos. Simplemente va sujeta por la tapa y encajada en su lugar. Quitarla es de lo más fácil, sólo hay que tener cuidado de no romper el cable de la antena, y de descargarse de estática (tocar algo con toma de tierra) para no freir los integrados en un descuido.
Una vez vista por dentro y por fuera, sólo queda cerrarla y volver a dejarla como estaba.
Es tan simple como poner la placa de circuito en su lugar (encajar los conectores traseros), encajar la parte de atrás de la tapa, presionar hacia abajo, hasta que enganchen las pestañas de los alterales, y presionar por los dos lados hasta que esté todo encajado.
Luego, el paso inverso al desmontaje: atornillar, pegar las patitas en su sitio, y listo.
Reflexiones:
Habrá que intentar responder a estas y a otras interesantes preguntas, en próximos capítulos sobre el La Fonera ![]()
Nota: lo de "el La Fonera" no es un error; me hizo gracia ver la versión en inglés del manual diciendo todo el rato "the La Fonera" esto, y "the La Fonera" lo otro 
Disclaimer: sí, lo admito, me la han regalado, y sólo voy poniendo cosas buenas, pero no por eso pienso cortarme un pelo si le encuentro un solo fallo. Lo que pasa es que todavía no se lo he encontrado... seguiremos buscando ![]()
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