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Comentaban-me que no había escrito un post sobre Mensa, así que aquí va:
Uno de los retos de pertenecer a Mensa, es seguir siendo humilde.
JarFil
En realidad, es un reto día a día, desde el instante en que te das cuenta de que eres mejor que alguien en algo, sea quien sea, sea en lo que sea. Cantando, leyendo, o simplemente haciendo castillos de arena.

Nuestra reacción natural ante el darnos cuenta de que somos "mejores", es un sentimiento de placer. Es lógico, así estamos programados, esa es la base de nuestra evolución. Cuando hacermos algo bien, recibimos una recompensa en forma de orgullo. El problema viene cuando este orgullo, de ser una sensación pasajera que nos haga esforzarnos un poco más cada día para volver a tener un "subidón", se convierte en algo crónico, llevando al desprecio de los demás como norma general.
La mayoría de las drogas de diseño del mercado también se basan en la estimulación del "centro de refuerzo" de nuestro cerebro. Cuando tomamos la droga, sentimos que todo está bien, un "subidón" de energías renovadas. Cuando dejamos de tomarla, acabamos en la mierda. El orgullo funciona igual. En general, todo lo que ha sido evolutivamente bueno nos hace sentirnos bien, desde comer hasta hacer el amor. Se podría decir que la inteligencia es un tipo de droga.
El reto para todo "diferente" rodeado de "gente normal", es siempre el mismo: desarrollar suficiente empatía y autocontrol como para no prejuzgar a todo el mundo por igual. No presumir que todos los demás son tontos, aún si -estadísticamente hablando- en el 99% de casos resulte ser más o menos cierto. Lo mismo para los talentosos y los prodigios; posiblemente un 10% de la sociedad tenga motivos fundados para pensar que el 99% es peor que ellos, y tendrán razón.
Puede ser difícil conservar la cordura, sin pensar que se es mejor en algo; que se es más apto que todos los demás para realizar una tarea.
De pequeño, creo recordar que con 11 años, decidí no convertirme en un Capullo cuando creciese (sí, con C mayúscula). Tal vez sean pensamientos profundos para alguien de esa edad, o tal vez alguno no se lo plantee en su vida. Supongo que siempre me ha gustado la filosofía.
En realidad, viene bien un poco de filosofía, un poco de reflexión, tal vez meditación, o quizás incluso cierta forma de ascetismo. Reflexionar sobre uno mismo, sobre los propios actos y sus consecuencias, intentar anticiparse a lo que haremos en el futuro. Seguir una férrea doctrina mental, centrada en los valores y objetivos personales. Muchas religiones han intentado enseñar estas lecciones a sus discípulos, y han fallado, quedando desfiguradas para la posteridad.
También me preguntaban por qué sigo llevando un carnet con su logotipo en un lugar visible de mi cartera... pues esta es la explicación:
Me gusta tener un trozo de plástico que me recuerde en todo momento, de día y de noche, mi particular situación de riesgo: convertirme en un completo capullo, y no darme ni cuenta.
(Post dedicado a todos los capullos que me he encontrado y que me encontraré, sean o no conscientes de que lo son)
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