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Cada día que pasa, cada año que pasa, a muchos les parece que el mundo va "cada vez peor".
Es un sentimiento curioso, relacionado tanto con la menor carga de obligaciones en la infancia -que hace llamar "mejores" a tiempos pasados- como con el curioso efecto de la memoria vs. historia: tendemos a recordar más los momentos traumáticos (peores), mientras que la historia tiende a contar los grandes logros pasados (mejores), por lo que lo que recordamos nos parece peor que lo que la historia nos cuenta.
Son explicaciones simples para una ilusión popular, pero sigue quedando la pregunta: ¿son los tiempos actuales peores? ¿va el mundo cada vez peor?
Desde un punto de vista frío y calculador, sin necesidad de profundizar en comparativas o análisis históricos, podemos dar con una respuesta contundente: la selección natural.
Gran parte de la sociedad sigue siendo incapaz de abarcar el concepto de "selección natural", y mucho menos integrarlo y aplicarlo a sus propias vidas o a las vidas de quienes les rodean. Sin entrar en si esto es falta o no de empatía, ni en qué grado, podemos extrapolar unas conclusiones bastante interesantes de nuestras experiencias cotidianas, con sólo analizarlas a la luz de la selección natural.
En primer lugar: seguimos aquí.
De por sí es un hecho a menudo pasado por alto, pero bastante innegable. Estamos aquí, vivimos, sobrevivimos, el mundo no se ha terminado. Pero, ¿quiénes vivimos? ¿quiénes hemos sobrevivido? Repetid conmigo: todos somos únicos. Las reglas que nos condicionan, que condicionan nuestra existencia, sin embargo no son únicas sino comunes a la mayoría, algunas de ellas incluso a todos.
La primera regla: sobreviven los mejores.
Los más fuertes, los más inteligentes, los más listos... no, no hablamos de eso. Simplemente "los mejores", los que mejor han sabido sobrevivir, cuyos padres, abuelos y demás ancestros también han sabido sobrevivir, y han transmitido esa "supervivencia" tanto en sus genes, como en las enseñanzas que han pasado de generación en generación.
Quienes no han sobrevivido, no existen. Los peores, han muerto. Es más: los peores, ¡morirán!
No hablamos de racismo, genocidio, ni nada parecido, sino de una ley de existencia implacable, que por definición favorece la supervivencia de los que tienden a sobrevivir.
En realidad es una tautología.
¿Pero qué nos dice de la historia?
Simple: los peores han muerto, por tanto había peores. Ya no quedan peores, sólo quedamos los mejores. Por tanto, somos los mejores; los mejores somos los que creamos el mundo en que vivimos. El mejor mundo para sobrevivir, para que la especie humana siga adelante... sea lo que sea que eso signifique.
Es más: los peores morirán/moriremos. El futuro será de los mejores, de los mejor adaptados, de los que sobrevivan. Pues quienes hayan sobrevivido, serán quienes habrán sido los mejores sobreviviendo (otra vez la misma tautología).
A lo largo de la historia, tenemos casos tanto a nivel genético como a nivel social:
Lo cual nos lleva a la conclusión: el mundo puede parecer que va a peor, pero en realidad es irrelevante. Sobrevivirán los mejores, y los demás serán de todas formas eliminados.
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