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Otro día en la oficina. Al otro lado de la ventana, los niños acababan de entrar en el colegio, los más rezagados corriendo para no llegar tarde. En el parque, ahora desierto, una silenciosa plaza de cemento con cuatro árboles, sólo quedaba un perro paseando con su dueño.
Elias volvió la mirada a su consola. El sistema había arrancado y esperaba que se identificase; era hora de empezar otra jornada. Este día tendría que hacer frente al caso más complejo desde que con Claire abrieran el bufete... como todos los días. La duplicación y delegación de funciones habían modificado por completo la esencia del mundo laboral. Una sola persona podía duplicarse todas las veces que quisiese, hasta controlar personalmente cualquier aspecto de un negocio al completo. Esto es, las veces que sus equipos le permitiesen, porque los equipos no eran baratos. Sólo los mejor capacitados podían hacerse un hueco en el mercado, y sólo quienes se hacían un hueco podían ampliar su propia capacidad de proceso para duplicarse más veces, y así aumentar su productividad. Era un proceso cíclico y exponencial, donde cualquiera capacitado podía hacerse un hueco, y donde los menos capacitados no tenían ninguna oportunidad en absoluto.
Desde que fundaran el bufete en 2040 (exactamente el 04 del 02 de 2040 - Claire decía que eso les traería buena suerte) habían tenido numerosos casos de denuncias por parte de trabajadores a los que se despedía sin más. Un argumento de peso, no dar el máximo rendimiento, era suficiente para que ni los mayores costes del despido desalentasen a las empresas. Cada vez más se convertían en unipersonales, controladas por duplicados de su fundador, o se hundían en la bancarrota. Elias había pensado abrir un bufete unipersonal, pero Claire le convenció en contra. Ahora veía que había sido lo correcto, su mente analítica se complementaba perfectamente con la de él, más creativa. Entre los dos podían enfrentarse a cualquier caso pasado o futuro.
Decidió empezar con diez duplicados, encargándose de estudiar cada él un aspecto del caso. Supuestamente, un duplicado de los cientos de una gran empresa (léase, del fundador de la empresa) había decidido de forma unilateral vender parte de sus acciones a otra empresa rival. Al enterarse, los demás duplicados habían intentado borrarlo, negándose a reunirse con él y convirtiéndolo de hecho en una entidad independiente, con derecho a defenderse. El duplicado desertor había denunciado a su ex-sí mismo por intento de asesinato, a lo que los otros duplicados habían replicado con denuncias por traición, revelación de secretos, falta de ética profesional, y una larga lista de detalles menores. ¿Era el duplicado propiedad de sis demás mismos? ¿podía tener una base para actuar como lo hizo? ¿había conseguido la empresa rival infiltrarse o influirle para intentar separarle de sus demás duplicados?
Las leyes establecían que toda decisión relativa a una empresa sólo podría tomarse con el consentimiento de todos los duplicados, por lo que -para evitar ambigüedades- normalmente se tomaban en estado de reunión. Sólo se habían dado otros dos casos similares en toda la historia, y siempre habían terminado en reunión. Era la primera vez que se barajaba el borrado. Del resultado de este caso podría depender parte de la jurisprudencia futura, y no eran tiempos para equivocaciones.
Este año el paro había subido hasta el 93% en Europa, y sólo unos impuestos del 90% a las empresas, repartidos en forma de subsidios, conseguían evitar una revolución social. Hoy en día, quien no avanzaba, caía sin remedio. Desde que la mano de obra robotizada requería menores gastos de mantenimiento que el salario mínimo interprofesional, y cada unidad podía ser controlada por un duplicado del operario más cualificado, en pocos años casi toda la población había acabado en paro. Sólo últimamente -poco a poco- algunos conseguían hacerse un hueco ofreciendo algo competitivo o novedoso. No es que lo necesitasen realmente, pudiendo vivir tranquilamente sin hacer absolutamente nada... siempre y cuando no quisiesen tener hijos.
Necesitarían recopilar más datos, tal vez incluso alquilar capacidad de proceso para más duplicados. Elías hizo otro duplicado de sí mismo para consultárselo a Claire, sabiendo que para tomar la decisión tendrían que encontrarse reunidos. Tal vez fuese momento de reservar una mesa en ese restaurante que a Claire tanto le gustaba...
Sus divagaciones fueron rotas por un aviso de uno de sus duplicados; había reservado mesa para las ocho y media. A veces costaba acostumbrarse a que otros yoes pensaran igual que uno mismo.
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