Alguno nos cuenta que SETI ha detectado un pulso láser de origen extraterrestre, ¡los aliens nos hablan!
O eso dirá más de uno, mientras más de otro se apresura a negar tal posibilidad. "Estamos solos en el universo", dirá, mientras otro más salta con algún manido "Dios nos...(blabla)". Mientras, la realidad, es mucho más divertida, interesante e intrigante, con muchos más misterios y horizontes mucho más amplios de los que cualquiera pudiera imaginar.
Lo que conocemos hasta ahora, nos acerca un poco a la respuesta de si alguien nos está hablando. Pero no nos la muestra. Ni siquiera sabemos suficiente para acercarnos a una estimación, a decir "es probable" o "es improbable".
Por ahora, sabemos que:
El avance tecnológico, el discernimiento de los fundamentos del universo, la ciencia, todos elementos inevitables inscritos inicialmente en las reglas físicas universales.
¿Existen, existieron y/o existirán, inteligencias extraterrestres? Sí.
¿Pueden venir a la Tierra?... esta es la pregunta más interesante, a la que debemos responder "no sabemos".
Muchos están tentados de responder con un "no" categórico. Toda la experiencia científica que poseemos hasta el momento, indica que es poco factible atravesar las distancias que separan unas estrellas de otras. Menos probable aún, es que una inteligencia dedique recursos, necesarios para su supervivencia, la búsqueda de la cual es un condicionante evolutivo indispensable para su existencia en primer lugar, para buscar inteligencias en otros sistemas. Inteligencias que en primer lugar compartirán buena parte de sus mismos condicionantes, y que en segundo apenas puedan aportar nada a la supervivencia de su propia especie.
Esto dentro de nuestro conocimiento científico... el cual innegablemente es incompleto.
No podemos descartar que en alguna de las lagunas, o mares enteros, de conocimientos por descubrir, surja la solución al viaje interestelar de forma práctica para la supervivencia de la especie. Ni que otras inteligencias lo hayan descubierto ya, o estén a punto de descubrir. Con una probabilidad absolutamente desconocida con la que cuantificar la probabilidad de dicho descubrimiento.
Solo podemos decir "no sabemos", igual que podemos responder a la pregunta de si el gato de Schrödinger está vivo o muerto dentro de una caja que no sabemos si puede o no existir.
Relacionada: Que no se nos vaya la olla con los marcianitos.
Nunca se me dio bien la física, siempre hacía demasiadas preguntas:
- ...y además el Culombio es Amperio por segundo - sentenciaba el profesor.
- ¿Por qué?
- Por la fórmula.
- Pero, ¿por qué?
- Porque sí.
- ¡Porque sí tu puta madre! - pensaba yo, mientras dibujaba fractales al margen.
Así que nunca se me dio bien la física.
Demasiados profesores desencantados con la vida, hartos de enseñar algo completamente diferente a lo que habían estudiado, leyendo libros y exigiendo que se los transcribiésemos de memoria en el examen. Una pérdida de tiempo. Ni a los que se lo empollaban sin entender les ha servido de nada -no hay cosa que se olvide más rápido que los conocimientos no relacionados- ni a los que queríamos entender nos ayudaba en nada.
De hecho, a algunos escépticos de nacimiento nos entraba por un oído, y salía por el otro. ¿Empollar basura sin sentido? No gracias, prefiero jugar con el debugger o leerme la ayuda del Visual C.
Hasta hoy, 15 años más tarde, cuando se me ocurre pelearme con Google para calcular el peso que puede aguantar un imán circular de 50x20mm y 1.33 Teslas... cuando tras saltar de web en web caigo en la página del Amperio en la Wikipedia, donde aparece esta bonita nota:
Proposed future definition
Since a coulomb is approximately equal to 6.24150948×1018 elementary charges, one ampere is approximately equivalent to 6.24150948×1018 elementary charges, such as electrons, moving past a boundary in one second.
As with other SI base units, there have been proposals to redefine the kilogram in such a way as to define some presently measured physical constants to fixed values. One proposed definition of the kilogram is:
The kilogram is the mass which would be accelerated at precisely 2×10-7 m/s2 if subjected to the per metre force between two straight parallel conductors of infinite length, of negligible circular cross section, placed 1 metre apart in vacuum, through which flow a constant current of exactly 6 241 509 479 607 717 888 elementary charges per second.
CIPM Recommendation 1 (CI-2005)
[...] possible adoption by the 24th CGPM in 2011.
¡Por fin! ¡12 años han tardado en darse cuenta de la estupidez!... o unas decenas más. No se define el Culombio en función del Amperio, ¡sino el Amperio en función del Culombio! No se define el Amperio en función del Kilogramo, ¡sino el Kilogramo en función del Amperio!
Durante todo ese tiempo, todo el mundo copiándoles como borregos, creyendo ciegamente en la infalibilidad de un organismo tan ilustre y responsable como el encargado del SI. Criticando impunemente a los que se atrevían a llevar la contraria "sin preparación". Para que luego esos mismos se llamen "científicos", ¡ja! Creyentes paletos, eso es lo que son algunos, desde que nacen hasta que mueren.
Ya sé, ahora me vendrá alguno a decir que qué más da "a=b" que "b=a". Salvo por el detalle de que una definición es "a=>b" vs. "b=>a", lo cual los interesados podrán consultar en su libro de texto relativo a lógica y deducción, en la sección que trata de los axiomas.
Para los que opinamos que la física no debería dejar de responder el "por qué" salvo al toparse con la filosofía, la postura de más de uno -defendiendo a capa y espada axiomas sin más motivo- siempre nos ha parecido estúpida y falta de lógica. De poco sirve admirar a Feynmann u otras mentes brillantes, si no se lo aplica uno a uno mismo. Es más: admirarlos puede ser tan solo otra muestra de su creencia en el argumento de autoridad, tan científica como la creencia en dios o en el hada madrina.
PD: Lo del imán, depende de la permeabilidad magnética, grosor e intensidad de los campos magnéticos inducidos en las placas/objetos que se le peguen, datos que por ejemplo en los aceros pueden variar bastante, por lo que habrá que comprar el imán -o uno similar- y hacer el experimento, en vez de calcularlo de antemano.
La Red ONE es una cámara de vídeo digital con una resolución impresionante de 12Mpx, a un precio razonable... pero con unos defectos también notables.

Si miramos un vídeo de ejemplo grabado en distintas escenas exteriores, con distintos tipos de iluminación e interacciones en la escena, empezamos a notar algunos de los fallos que tiene la cámara. Fallos bastante gordos, debidos al sensor CMOS usado, en vez de uno más estable CCD.
Por un lado, vemos un cambio de tonalidades con el cambio de enfoque:
Parece que el enfoque al infinito le otorga una tonalidad más magenta a las zonas sobreexpuestas, mientras que enfoques cercanos les otorgan una tonalidad más cyan.
Por otro lado, vemos un efecto bastante raro en los flares:
Sería de entender que se tratase de algún efecto del follaje a través del que pasa la luz, si no fuera por la simetría que presenta, como si se tratase de algún tipo de rejilla. Hace pensar en que pudiera tratarse de algo interno a la cámara, posiblemente relacionado con el sensor.
Ninguno de dichos efectos es similar al flare provocado por la lente en sí:
Por no mencionar el mayor ruido y menor rango dinámico inherentes al tipo de sensor. El primero puede ocultarse reduciendo la resolución de vídeo, aunque pierda algo de sentido hablar entonces de tan altas resoluciones. El segundo... hay que aprender a vivir con él.
De ahí que pueda ser una gran cámara, con un precio razonable, siempre que busquemos una alta resolución digital para filmar en entornos de iluminación controlada, y si evitamos los exteriores con iluminación solar que pudiese provocar sobreexposiciones en la escena. Para todo lo demás, habrá que seguir usando cámaras con menor resolución, más caras, pero que lleven sensores CCD de alta calidad.
(Vídeo vía Beale Corner, RedUser)
"Have Slide Rule, Will Travel!"
Con este eslogan, animaba un fabricante de reglas logarítmicas a sus potenciales clientes de los años 1960.
Da qué pensar. Un mundo donde la regla logarítmica era el invento más puntero para realizar cálculos simples a gran velocidad. Multiplicaciones y divisiones principalmente, aunque también alguna exponenciación y raíz.
Esto es, cálculos aproximados, con una tasa de error que se iba acumulando entre cálculo y cálculo. Todo eso que hoy haríamos con una simple calculadora, o mejor aún con un simple programa de calculadora en el PC, por aquél entonces era un ir y venir de la regla de cálculo. Con un error cada vez más grande.
Da qué pensar. Sólo hace 50 años no había calculadoras. Sólo hace 50 años el mundo iba a paso de tortuga, abriéndose camino a duras penas en la carrera tecnológica. Un mundo de inexactitud, de suciedad... de barbarie.
Hoy pensamos en miles de millones de cálculos por segundo, con exactitudes en decenas y cientos de decimales. Casi ni nos preocupamos por el error, relegado a una escala microscópica, a veces incluso subatómica.
No es de extrañar que la ciencia ficción sea cada vez más difícil de crear. En un mundo donde la realidad ha alcanzado tal grado de perfección que cualquier idea, por descabellada que parezca, puede ser o realizada, o directamente rechazada como imposible. Cuando ya no vale la pena plasmar imaginaciones abstractas, cuando es más fácil ponerlas a prueba, directamente en la práctica.
Bonus: para quien no lo conozca, el eslogan es un guiño al título del libro Have Space Suit—Will Travel de Robert A. Heinlein, autor al que he tenido el placer de leerme, salvo alguna paranoia repetitiva, que a su vez era un guiño a la serie de TV Have Gun – Will Travel de los años 1950-1960.
(vía Menéame, Dark Roasted Blend)
Cada día que pasa, cada año que pasa, a muchos les parece que el mundo va "cada vez peor".
Es un sentimiento curioso, relacionado tanto con la menor carga de obligaciones en la infancia -que hace llamar "mejores" a tiempos pasados- como con el curioso efecto de la memoria vs. historia: tendemos a recordar más los momentos traumáticos (peores), mientras que la historia tiende a contar los grandes logros pasados (mejores), por lo que lo que recordamos nos parece peor que lo que la historia nos cuenta.
Son explicaciones simples para una ilusión popular, pero sigue quedando la pregunta: ¿son los tiempos actuales peores? ¿va el mundo cada vez peor?
Desde un punto de vista frío y calculador, sin necesidad de profundizar en comparativas o análisis históricos, podemos dar con una respuesta contundente: la selección natural.
Gran parte de la sociedad sigue siendo incapaz de abarcar el concepto de "selección natural", y mucho menos integrarlo y aplicarlo a sus propias vidas o a las vidas de quienes les rodean. Sin entrar en si esto es falta o no de empatía, ni en qué grado, podemos extrapolar unas conclusiones bastante interesantes de nuestras experiencias cotidianas, con sólo analizarlas a la luz de la selección natural.
En primer lugar: seguimos aquí.
De por sí es un hecho a menudo pasado por alto, pero bastante innegable. Estamos aquí, vivimos, sobrevivimos, el mundo no se ha terminado. Pero, ¿quiénes vivimos? ¿quiénes hemos sobrevivido? Repetid conmigo: todos somos únicos. Las reglas que nos condicionan, que condicionan nuestra existencia, sin embargo no son únicas sino comunes a la mayoría, algunas de ellas incluso a todos.
La primera regla: sobreviven los mejores.
Los más fuertes, los más inteligentes, los más listos... no, no hablamos de eso. Simplemente "los mejores", los que mejor han sabido sobrevivir, cuyos padres, abuelos y demás ancestros también han sabido sobrevivir, y han transmitido esa "supervivencia" tanto en sus genes, como en las enseñanzas que han pasado de generación en generación.
Quienes no han sobrevivido, no existen. Los peores, han muerto. Es más: los peores, ¡morirán!
No hablamos de racismo, genocidio, ni nada parecido, sino de una ley de existencia implacable, que por definición favorece la supervivencia de los que tienden a sobrevivir.
En realidad es una tautología.
¿Pero qué nos dice de la historia?
Simple: los peores han muerto, por tanto había peores. Ya no quedan peores, sólo quedamos los mejores. Por tanto, somos los mejores; los mejores somos los que creamos el mundo en que vivimos. El mejor mundo para sobrevivir, para que la especie humana siga adelante... sea lo que sea que eso signifique.
Es más: los peores morirán/moriremos. El futuro será de los mejores, de los mejor adaptados, de los que sobrevivan. Pues quienes hayan sobrevivido, serán quienes habrán sido los mejores sobreviviendo (otra vez la misma tautología).
A lo largo de la historia, tenemos casos tanto a nivel genético como a nivel social:
Lo cual nos lleva a la conclusión: el mundo puede parecer que va a peor, pero en realidad es irrelevante. Sobrevivirán los mejores, y los demás serán de todas formas eliminados.
¿Nunca te has preguntado por qué se venden tantas propiedades en la Luna, mientras que apenas se venden parcelas en Marte?
Mientras en la Tierra se desata la crisis por una sobrevaloración irracional de las propiedades inmobiliarias, hay quien empieza a apuntar ya los próximos objetivos. Estos no son otros que la recalificación de suelos en nuestros planetas vecinos.
Todos nos damos cuenta de que el suelo es un bien preciado y muy limitado. Con los aumentos poblacionales, mas las previsiones de aumento futuro, en muy pocos años no quedará espacio para albergarnos a todos en un mismo planeta. Por esto genios del calibre de Stephen Hawking ya apuntan a que "el futuro estará en el espacio", con lo que obviamente se refiere a la explotación de las propiedades en la Luna, Marte, y otros planetas. Unido a los recientes desarrollos en sistemas de propulsión inerciales, que prometen acortar el viaje Tierra-Marte a solo 15 días, y la investigación sobre propulsores de torsión basados en los teoremas de Alcubierre, las propiedades inmobiliarias de nuestro sistema solar están experimentado una notable revalorización mucho antes de lo esperado.
Sin embargo, en el mercado existen numerosos intermediarios que comprometen parcelas en la Luna, mientras que apenas existen concesiones para Marte. ¿Cómo es esto posible?
La primera explicación que se nos antoja, es la cercanía relativa de la Luna. No solo es que sea fácilmente visible desde la Tierra, objeto de deseo por parte de poblaciones a lo largo de toda la historia, sino que también con el proyecto del ascensor espacial los traslados Tierra-Luna-Tierra experimentan un empuje inesperado. Es de esperar que por tanto la Luna se convierta en el primer objetivo turístico de aquí a pocos años.
Mientras tanto, Marte se perfila como un destino más lejano, requiriendo varios días de viaje para llegar a él. Aunque esto le añade un toque exótico, en nuestra actual sociedad regida por periodos vacacionales de 15 o 30 días, se nos antoja que pudiera ser menor su popularidad entre las agencias de viajes, centradas más en satisfacer las necesidades del cliente medio.
Sin embargo, esta explicación ingenua no puede estar más errada.
Mientras que la luna está más cerca, carece de uno de los principales atractivos de Marte: atmósfera. Para los no iniciados esto puede parecer una diferencia menor, dado que la atmósfera de Marte -al igual que la falta de ella en la Luna- obligaría a los habitantes a desplazarse en trajes espaciales y vehículos presurizados. Lo que muchos olvidan, es la diferencia de costes en la construcción de instalaciones para soportar las inclemencias del vacío, contra la mera incomodidad de una atmósfera reducida.
Es por esto que los principales actores del mercado inmobiliario exoterrestre se muestren reacios a ofrecer propiedades en Marte para la sociedad en general, prefiriendo guardarlas en espera de su más que segura revalorización a lo largo de los próximos años. A medida que la presión demográfica aumente en el planeta madre, la emigración exoplanetaria concentrará sus objetivos en Marte más que en la Luna, que sólo será vista como un paso intermedio y como mucho a corto-medio plazo.
En próximas entregas hablaremos de cómo valorar propiedades en la Luna, Marte, así como en estaciones espaciales y otros planetas.
Qué mejor para celebrar un acontecimiento astronómico, que una bonita foto astronómica:
(vía: Observatorio.info)
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